La invitación de María no es un conformismo banal. «Haced lo que él os diga»
presupone ante todo una escucha profunda. Esta escucha, madura, atenta y
penetrante, exige oír la voz de Jesús en medio del ruido y las medias verdades
del mundo e . La suya es una voz que reconoce la autoridad de la verdad, no de
la fuerza bruta y arrogante.
En el contexto contemporáneo, «haced lo que él os diga» significa entonces
aprender a reconocer y dar espacio a la voz que habla de verdad, de amor
sin cálculo, de dignidad incondicional. Es lo contrario de la lógica que domina
el discurso público contemporáneo, donde cada palabra se filtra a través de los
intereses del poder.
El Movimiento Juvenil Salesiano está llamado a ser una comunidad de escucha
capaz de transformar: escuchar al Señor en el Evangelio, escuchar a los jóvenes
en sus preguntas más profundas, escuchar a los pobres que claman, escuchar
los signos de los tiempos. Si nuestros caminos educativo-pastorales no se nutren
de la Palabra de Dios, se corre el riesgo de que cualquier palabra alternativa no
resista la ambigüedad difusa que se está convirtiendo en estilo y método. Solo la
Palabra tiene la fuerza de esa verdad que desenmascara la ambigüedad y repara
ese «cortocircuito» que ha hecho caer en el vacío la verdadera fraternidad. De
una comunidad de escucha madura nacen amistades verdaderas y auténticas.
IV. La profecía de la fraternidad y la verdadera amistad como testimonio a
contracorriente
Hablando a la Curia Romana (22 de diciembre de 2025), el Papa León cita a un
maestro de verdad y claridad, San Agustín: «En todas las cosas humanas, nada
es querido por el hombre sin un amigo». Sin embargo, ¿cuánta amistad auténtica
hay entre las personas más allá de la tentación de los «me gusta», del poder, de
la ansia de sobresalir, del cuidado de los propios intereses?
Es aquí donde la amistad se convierte en una elección política en el sentido
más noble de la palabra: una elección de principios por el bien de la ciudad,
de la polis. Cuando, en un mundo fluido, elegimos decir «te amo no por lo que
me das, sino por lo que eres», realizamos un acto de resistencia a la cultura que
consume también las relaciones humanas. Cuando acogemos a quien no es útil,
a quien es descartado por la lógica productivista, estamos dando testimonio de
otra gramática.
El Papa observa que esto se convierte en «una señal también hacia fuera, en un
mundo herido por las discordias, las violencias, los conflictos». Y añade un
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